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Rangos de precio realistas, los factores que encarecen el proyecto y cómo leer un presupuesto sin sorpresas.
· 6 minutos de lectura · Redacción de AC Digital

Es la pregunta que más nos hacen. Y también la que peor se responde en internet: hay cifras que van de 300 a 300.000 euros, sin ninguna explicación. En esta guía te mostramos cómo se forma realmente el precio de un sitio web en 2026, cuáles son los rangos realistas y cómo saber si un presupuesto es adecuado para ti.
Por qué nadie te da un precio en el primer mensaje
Un sitio web no es un producto de estantería. Es un proyecto, y su costo depende de tres factores: qué tiene que hacer, cuánto tiene que estar hecho a medida y quién lo desarrolla.
Preguntar "cuánto cuesta un sitio web" es como preguntar "cuánto cuesta una casa". Un estudio y una villa con piscina son casas, pero nadie espera que tengan el mismo precio. Por eso, un profesional serio te hace preguntas antes de darte una cifra. Si alguien te da un número exacto sin saber nada de tu proyecto, te está vendiendo una plantilla ya hecha. No tiene por qué estar mal, pero conviene saberlo.
Los cuatro rangos de precio
Para orientarte, estos son los rangos que vemos en el mercado italiano y europeo para un trabajo bien hecho.
Web de presentación básica: 1.500–4.000 euros
Pocas páginas, un diseño cuidado a partir de una estructura probada, textos aportados por el cliente y un formulario de contacto. Es la opción adecuada para profesionales y pequeños negocios que quieren una presencia online creíble, rápida y fácil de actualizar.
Web corporativa a medida: 4.000–15.000 euros
Diseño creado desde cero, arquitectura de contenidos pensada para tus clientes, copywriting, SEO básico, animaciones y un CMS para gestionar las páginas con autonomía. Es el rango en el que la web deja de ser una tarjeta de presentación y se convierte en una herramienta comercial.
E-commerce: 4.000–30.000 euros o más
Depende del número de productos, de las integraciones con el almacén y el ERP, de los métodos de pago y de los mercados en los que vendes. Una tienda en Shopify con un tema personalizado cuesta mucho menos que una arquitectura headless pensada para miles de productos y varios idiomas.
Web apps y plataformas: desde 15.000 euros
Áreas privadas, paneles de control, lógicas complejas, integraciones con servicios externos. Aquí ya no hablamos de un sitio web, sino de software, y el precio se construye en función de las funcionalidades.
Qué encarece realmente el proyecto
Dentro de una misma categoría, algunos elementos mueven el presupuesto de forma significativa.
- El diseño a medida. Una interfaz creada desde cero requiere investigación, prototipos y revisiones. Cuesta más, pero es lo que te diferencia de la competencia.
- Los contenidos. Los textos profesionales, las fotografías y los videos suelen ser la partida más infravalorada. Una web preciosa con contenidos débiles no convierte.
- Las integraciones. CRM, ERP, sistemas de reservas, pagos: cada conexión hay que diseñarla y probarla.
- Los idiomas. Cada idioma añadido implica traducciones, SEO específico y más páginas que gestionar.
- El rendimiento. Una web que carga en menos de dos segundos en móvil exige competencias técnicas precisas. Pero cada segundo ganado se traduce en más contactos y más ventas.
Los costos que llegan después del lanzamiento
El precio de un sitio web no termina el día en que se publica. Incluye también en tu presupuesto:
- Dominio y hosting, desde unas pocas decenas hasta algunos cientos de euros al año, según el tráfico y el rendimiento necesarios.
- Mantenimiento, es decir, actualizaciones, copias de seguridad, seguridad y pequeñas intervenciones. Normalmente se parte de 100–300 euros al mes.
- Licencias, como temas premium, plugins, apps para el e-commerce o herramientas de análisis.
- Crecimiento, es decir, SEO, publicidad y contenidos. Una web sin tráfico es una tienda en una calle por la que no pasa nadie.
Un buen presupuesto te explica con claridad qué ocurre después del lanzamiento, no solo antes.
Cómo leer un presupuesto
Cuando compares varias ofertas, no te fijes solo en el total. Comprueba que se indiquen:
- las fases del proyecto y qué recibes al final de cada una;
- el número de revisiones de diseño incluidas;
- quién redacta los textos y quién aporta las imágenes;
- las tecnologías utilizadas y quién conserva la propiedad del código y de los contenidos;
- los plazos de entrega y qué ocurre en caso de retraso;
- los costos recurrentes después del lanzamiento.
Si dos presupuestos tienen precios muy diferentes, casi siempre están describiendo dos proyectos distintos. Pide compararlos partida por partida.
El precio justo es el que se paga solo
La mejor forma de valorar un sitio web no es preguntarse cuánto cuesta, sino cuánto rinde. Si la nueva web te trae diez clientes más al mes, la pregunta cambia: ¿cuánto te está costando no tenerla?
Por eso todos nuestros proyectos parten de los objetivos de negocio, no del diseño gráfico. Primero entendemos qué tiene que conseguir la web y después construimos la solución más sencilla para lograrlo, con un precio claro desde el principio.
Si estás pensando en una nueva web o quieres saber si la actual está trabajando para ti, cuéntanos tu proyecto. Te daremos una estimación honesta y un plan concreto, sin compromiso.
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